El castillo de Jodorowsky

Hace años existió un personaje que era de los mas aterrador se llamaba Joborowsky, era un pirata despiadado que arrasaba con todo cada vez que tenía que pelear con un frente.

No sentía pena ni empatía con nadie así que quien caía en sus garras era despedazado y comido por los cocodrilos que habitaban por la zona.

El pirata creó pánico entre todas las personas porque sabían que si el daba con ellos acabaría con sus vidas de la peor de las formas.

Así comienza ésta historia de terror de la que él es protagonista..

Hace años se escuchó hablar de que en el castillo de al lado del museo un hombre se sentó en una silla a descansar dentro de él y lo encontraron muerto, pero no solo sucedió una vez persona que entraba en ese castillo salía sin vida de él.

Siempre pensamos que eran las historias típicas que se cuentan en los pueblos, nunca pensamos que ese día era el ultimo nuestro con vida.

Y así comienza la historia, similar a las típicas historias de terror Mexicanas

En Extremadura, por donde veraneaba por aquel entonces con mis abuelos, sucedieron cosas muy extrañas, realmente no se como definirlas, algo que nunca pudimos sospechar y que dejaron un antes y un después en mi vida.

Era agosto hacía mucho calor y pasábamos el día bañándonos en la piscina de mis abuelos junto con los primos, hijos y nietos de los vecinos del pueblo.

Una tarde decidieron que si nos parecía buena idea ir al día siguiente a un museo de piratas; ¡Suena Alucinante! Dijo María.

A todos nos pareció buena idea ir al museo para pasar un día que se diferenciara del resto del verano; lo que no sabíamos es que no solo iba a marcar un antes y un después en el, sino también en nuestras vidas.

Así que a la mañana siguiente nos dispusimos de ir todos juntos al museo de piratas.

La verdad que nada más entrar era alucinante, sus armas, sus formas de navegar, los materiales que utilizaban para los barcos y por último sus ¡Fotos!… era impactante ver como hacia años habían pasado esas personas por la historia de esta ciudad.

Lo que más nos llamó la atención a la vez que nos horrorizó fue el pirata Joborowsky, tenía un aspecto tétrico y oscuro.

Todos coincidimos en que el día había sido alucinante después de ir a la hamburguesería del pueblo y terminar con todos los perritos calientes y refrescos; y así terminamos un día diferente.

Al día siguiente María nos comentó que cuando iban a montar en el coche su padre se dio cuenta que al lado del museo había un castillo abandonado y nos hizo imaginar que cantidad de vivencias habrían pasado en ese castillo que por aquel entonces debió ser lujoso y bien bonito y que ocultaba un gran enigma horroroso que no sabíamos si era real.

Y nos hizo la siguiente pregunta.. ¿Porque no cogemos las bicis y vamos hasta el? Será una tarde entretenida y diferente y si vamos todos juntos nos dejarán movernos al pueblo de al lado.

¡ Me parece una genial idea ! Dijo Juan. ¡ Nos lo vamos a pasar pipa! Dijo Celia.

Y así, nos fuimos todos con el permiso de nuestras familias a una nueva aventura…

Cuando llegamos la imagen era bastante tétrica, estaba que se caía en pedazos; alguno intento irse de vuelta al pueblo, pero decidimos que íbamos a entrar todos juntos y así no nos dispersaríamos ni nos harían un interrogatorio a la vuelta.

Cuando entramos había un silencio que hasta asustaba, solo se oía el viento moviéndose entre las paredes en ruinas y se escuchaba como crujían las tablas de madera viejas bajo nuestros pies.

Juan dijo que el iba a avanzar por si había algo de peligro poder avisarnos para que no nos hiciésemos daño y de repente … Un grito desgarrador. Corrimos asustados, y Juan se encontraba con una pierna atrapada entre dos trozos de madera que se habían partido…

Eran ya las 8 de la tarde, ¡no nos habíamos dado cuenta del tiempo que habíamos perdido dudando en entrar! Y ahora nos veíamos así …

Cuando de repente se escuchó una voz que decía !Hoy va a ser vuestro ultimo día, como osáis entrar en mi casa!

Todos nos asustamos y corrimos hacia la puerta y de repente se cerró sola.

María comenzó a llorar asustada y los demás no sabíamos como podíamos salir de ahí, pero no podíamos dejar a Juan atrapado.

Corrimos hacia un cuarto para poder escondernos en el que no se veía nada, puesto que ya era de noche.

María se escondió debajo de la cama y vio unos pies pálidos acercarse a ella, intentó correr pero el cogió de los pies y se la llevó arrastrando; esa fue la ultima vez que vimos a María.

Cuando la escuchamos gritar pudimos ver quien era quien nos perseguía, era el pirata Joborowsky, que estaba enfadado por meternos en su territorio y dijo:

– De aquí nadie va a salir con vida, os lo puedo asegurar.

Juan se escuchaba gritar desde lejos ¡Chicos me estoy cayendo entre medio de estas tablas! ¡Voy a caer al vacío!

Nosotros no podíamos gritar porque estábamos encerrados en el armario viéndolo todo y estábamos súper asustados y entramos en pánico; yo solo quería salir de esa casa y volver con mis abuelos.

De repente se escuchó un grito. un fuerte golpe contra el suelo y un silencio que asustaba mas que tranquilizaba.

Todos salimos corriendo en busca de ayudarlo y encontrar la salida de esa casa, cuando de repente hubo una ráfaga de viento muy fuerte que no nos dejaba vernos entre nosotros.

Me golpee la cabeza con la baranda de la escalera y me quedé aturdida, no se como sucedió pero cuando abrí los ojos di como golpeaba contra el techo a Celia, y la dejaba caer lentamente.

Celia salió corriendo y el la cogió de la trenza y le dio vueltas hasta que salió despedida por la ventana.

El miedo se apiadó de mi, yo era la siguiente y eché a correr escaleras abajo; noté como una fuerza que no podía controlar me empujaba contra las escaleras y caí rodando hasta abajo.

Creí que la mejor opción era hacer que me había muerto para que así lograse salir de alguna forma o alguien me rescatase, noté como respiraba encima mío y buscaba la verdad; yo aguanté la respiración hasta casi desmayarme.

De repente se escuchó la puerta.

¿Lidia estás ahí?

Era mi abuelo, yo le había contado sobre el castillo y dedujo que estaría ahí

No quería que el fantasma fuera contra mi abuelo, así que preferí gritar y que se diese cuenta que yo estaba ahí para que lo dejase tranquilo.

De repente el fantasma se giró, yo eché a correr hacia mi abuelo cuando se le cayó la puerta encima, y no lo escuché más.

Me agarró del brazo, tenía mucha fuerza, pero yo tenía mucha necesidad de escapar de salir de ahí y acabar con esta pesadilla y le dí con la lámpara que había en el recibidor.

No podía sentirlo, pero tanto movimiento hizo que me soltase y pudiese escapar de sus garras.

Presa del pánico eché a correr hacia el jardín, hasta llegar a la verja, pero no podía saltarla, el venía cada vez más rápido y grité fuerte.. Aun recuerdo como me clavaba su garfio por el cuello y notaba la sangre caer …

Antes de que ya no pudiese sentir más si escuché lo que me dijo.

Esta es mi casa, ninguno va a salir con vida de aquí, ya te lo dije.

Noté como iba dejando de respirar mientras sentía su garfio clavado, y se me pasaba por la cabeza en que momento decidimos ir a un castillo que iba a acabar con nuestras vidas.

Cuando de repente me soltó y dijo, tu has sido la que más ha luchado por sobrevivir, creo que te mereces un premio.

De repente noté como una presión fuerte en el pecho y como me empujaba fuertemente hacia el estanque lleno de pirañas.

Dejé de respirar devorada por ellas.

Y así terminó mi verano, siendo un espíritu presa de ese castillo en el que el 6 de agosto de 2010 acabó con mi vida.

Esperamos que os haya gustado éste cuento de terror y podeis seguir leyendo más cuentos en la sección de Leyendas.

Deja un comentario